Carlo Acutis ya es santo. Y con su canonización llegan también los tres títulos oficiales sobre su espiritualidad, publicados en España por Mensajero:No yo, sino Dios, La misa me santifica y Meditaciones y notas.
Lo decisivo de esta serie no está en repetir lo que ya se sabe —el adolescente simpático, el genio de la informática, el enamorado de la Eucaristía—, sino en abrir la puerta a lo que hasta ahora permanecía oculto: el taller interior donde Carlo fue forjando su fe. Tras su muerte, su madre encontró en su ordenador un archivo inmenso de oraciones, reflexiones y catequesis. Hoy, organizado y editado, se convierte en un legado espiritual de enorme valor.
En estas páginas se descubre la arquitectura de una vida tejida con Dios en el centro: la búsqueda ascética de quien no quiere vivir solo para sí, la experiencia mística de una Eucaristía vivida como “autopista al cielo” y la práctica ignaciana del discernimiento cotidiano. Todo con la frescura de un chico del siglo XXI que hablaba de Cristo con naturalidad y sin adornos.
Con esta trilogía oficial se cumple, al menos en parte, el deseo de su familia y de quienes caminaron cerca de Carlo: mostrarlo tal como fue, un joven con una fe sólida, lúcida y radical, capaz de ofrecer a toda una generación un horizonte de autenticidad y esperanza.





