Grupo de Comunicación Loyola

Dolores Aleixandre: Trato de escribir cada día con minúsculas la gran palabra Misericordia: acogida, paciencia

Dolores Aleixandre: Trato de escribir cada día con minúsculas la gran palabra Misericordia: acogida, paciencia

La religiosa Dolores Aleixandre llega al fondo del Evangelio y refresca con sus comentarios el sentido de muchos de sus episodios. Ella es la encargada este año de comentar el Evangelio Diario de Mensajero. Su expresividad literaria y su profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras convierten cada comentario suyo en un hito del camino del creyente a luz del Evangelio. De su estilo propio goza la decena de libros suyos que ha publicado bajo el sello de Sal Terrae. Una autora prolífica cuyos último títulos, Escondido centro: viaje al interior de 25 palabras bíblicasLas puertas de la calle: envejecer con esplendor y Caminar años arriba, escrito con José María Fernández-Martos, son ejemplo de su personal mirada al mundo y a Dios.

 

¿De qué manera ayuda servirse de un evangelio comentado? ¿Por qué lo recomendaría?

En un mosaico de Navidad de Marc Rupnik, María tiene puesta así su mano bajo el pie de Jesús, como ayudándole a bajar. Al verlo he pensado que el comentario pretende eso: servir de escalón para bajar un poco más al corazón del Evangelio.

Cuando usted escribió estos comentarios todavía no se habría proclamado el Año de la Misericordia. ¿De qué manera celebraría usted este Año Jubilar en sus comentarios del Evangelio Diario?

Me gusta comparar el Evangelio con un tapiz de muchos colores y texturas en el que la misericordia está siempre presente,  de manera más o menos visible, en su trama. Se trataría de “tocar” el texto de cada día hasta reconocer ese hilo.

¿Cómo va a celebrar usted este Año Jubilar?

Tratando de escribir cada día con minúsculas la gran palabra MISERICORDIA: acogida, paciencia, disculpa, ternura, atención a los otros…

¿Qué proyectos tiene para este  2016 que empieza?

Estoy en una etapa de la vida en la que los proyectos personales, así  “en plural”, van dejando paso a un único proyecto: vivir  más atenta y más consciente del gran Proyecto que tiene Dios para mí: que mi corazón se vaya pareciendo cada vez más al de Jesús, su Hijo.