Individuo y comunidad

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Dios no es un individuo. Su "personalidad" consiste en ser comunión de personas. Este misterio inaccesible de Dios se convierte, sin dejar de ser Misterio Absoluto, en norte de la comprensión cristiana del hombre: "dime qué imagen tienes de Dios y te diré cuál es tu ideal de hombre". Para la fe cristiana, el hombre es un ser comunitario. Este modo de ser de Dios se transparenta en la historia humana. Y todos los datos bíblicos -desde la llamada de Dios a un pueblo para que sea pueblo hasta la dialéctica de la "representación" o vicariedad; desde el dogma de la Comunión de los Santos hasta la "koinonía" neotestamentaria concebida como comunión en la diversidad -subrayan la orientación servicial y humilde que ha de tener la vida del cristiano individual. El individuo, que puede experimentar muchas veces una sensación de muerte en la práctica del servicio, resucitará transformado cuando, a través del servicio, llegue a la experiencia de comunión. Esta transforamción del deseo egoísta en solidaridad y en comunión no posesiva es posible por la acción del Espíritu de Dios "derramado en el corazón" del hombre.

La teología de la liberación ha manifestado mayor capacidad que la teología del primer mundo para integrar en su reflexión todos estos datos de las Fuentes cristianas. Desde una situación de "comunidad destrozada", ha ido forjando experiencias comunitarias creyentes, polarizadas alrededor de las "comunidades de base", que han sido y siguen siendo los lugares primarios en los que se posibilita la recuperación de la calidad de sujetos para los pobres.

De este modo, el proyecto de la teología de la liberación, a la vez que pone del revés la concepción individualista del Primer Mundo, que convierte al pobre en objeto de explotación, pone también del revés la concepción colectivista leninista del Segundo Mundo, que niega al pobre la calidad de sujeto "para sí", obligándole a pasar por la conciencia del Partido y convirtiéndole también on objeto de dirección.

Pues la comunidad debe definirse como comunión de libertades. O, dicho con otras palabras: sólo crea comundiad aquello que libremente se entrega. Por tanto, individuo y comunidad, en su verdad más última, no crecen en proporción inversa, sino en proporción directa.

Fitxa teknikoa

  • Editorial SalTerrae
  • Zenbakia 6
  • ISBN 978-84-293-0838-9
  • Formatua
  • Azala Grapado