Grupo de Comunicación Loyola

La aventura de un «Dios tierra»

La aventura de un «Dios tierra»

Cuando como creyentes afirmamos que Dios nos acompaña, no somos muy conscientes de la proximidad con lo que lo percibimos. ¿Dónde está Dios? O mejor, ¿dónde está Dios para mí? Sin darnos cuenta, muchos cristianos seguimos evocando a un Dios lejano. Quizá un todopoderoso rey en lugar de un sencillo artesano con las manos manchadas de barro. Un grandioso trono en las nubes, en lugar del asiento de al lado del metro bajo nuestros pies. Un poderoso hombre mayor barbudo y con túnica blanca, en lugar de una mujer inmigrante de mediana edad, que va de camino a su puesto de trabajo. Para sentir su presencia, tener claro dónde está Dios para el creyente puede marcar la diferencia entre percibirlo más cerca o más lejos en nuestro día a día.

Este maravilloso libro de Margarita Saldaña nos resuelve esas dos preguntas, situando a Dios en nuestros pies. Porque es en la Tierra y con la tierra donde Dios ha decidido hacer suyos los caminos enrevesados y los ritmos de los seres humanos. En mayúscula y en minúscula. La tierra es materia en transformación. La Tierra es espacio de relación de la vida y las vidas. ¿Cómo no iba a estar Dios en ella?

Lo que nos ofrece Margarita es un libro para taladrar la realidad y descubrir en ella los signos inconfundibles de la presencia de Dios. Y lo ha conseguido a través de realidades muy concretas. Cada capítulo comienza con unas vivencias propias y casi cotidianas protagonizadas por personas reales, que se enlazan de forma inductiva con esas grandes cuestiones y realidades transformadoras y que sin saberlo, nos afectan en nuestra manera de entender y vivir la espiritualidad. Y como Jesús es el reflejo más claro de este «Dios tierra», Margarita corona cada incursión terrestre bajo la mirada del evangelio. Se trata de ver cómo responde Jesús a las dinámicas de esa tierra o Tierra, que a veces es movimiento y arraigo. Otras sabiduría, escándalo o utopía. Y siempre presencia viva de Dios.

Y así, al leer Tierra de Dios, la vida cotidiana aparecerá como un auténtico lugar de convocatoria y envío. ¡Como una auténtica «tierra de Dios»!